domingo, 15 de febrero de 2026

Artículo: La Guerra y el Amor ------------ Por Enrico Diaz Bernuy

Por Enrico Diaz Bernuy


LA GUERRA Y EL AMOR

 

En la sensibilidad moderna occidental, la guerra suele entenderse como el símbolo máximo de la barbarie humana: destrucción, odio, muerte y fracaso moral. Esta interpretación, nacida en gran parte de las experiencias traumáticas de los conflictos mundiales y de la ética humanista

contemporánea, considera la violencia como intrínsecamente negativa. Sin embargo, dentro de la tradición filosófica de la India, el campo de batalla puede adquirir un significado radicalmente distinto: no como exaltación de la violencia, sino como escenario simbólico de la conciencia, el deber y la liberación espiritual.

Liberación espiritual, es para que cuando abandones este cuerpo no te quedes pululando como fantasma por el apego o tu auto identificación con las cosas que has logrado , el ancla…

En el Bhagavad Gita, la guerra no es glorificada como violencia, sino reinterpretada como un acto de responsabilidad metafísica cuando se ejecuta desde el conocimiento y sin apego.

El diálogo entre Krishna y Arjuna ocurre en el instante previo a una batalla real. Arjuna, guerrero virtuoso, se paraliza al ver que deberá luchar contra sus propios familiares y maestros. Su crisis no es cobardía, sino compasión. “Al ver a mis propios parientes, mi cuerpo tiembla… mi arco se desliza de la mano” (1.28–30). Este momento es crucial: el Gita no presenta a un héroe sediento de sangre, sino a un hombre moralmente sensible que cuestiona el sentido de la guerra. La respuesta de Krishna no es una incitación al odio, sino una enseñanza ontológica.

Krishna le revela que su error no es sentir compasión, sino confundir el plano eterno con el temporal. “Nunca hubo un tiempo en que yo no existiera, ni tú, ni estos reyes; ni en el futuro dejaremos de existir” (2.12). Con esta afirmación introduce la doctrina del alma inmortal. La muerte, desde esta perspectiva, no destruye la esencia del ser; solo transforma su estado. Más adelante afirma: “Así como el alma pasa en este cuerpo de la infancia a la juventud y a la vejez, también pasa a otro cuerpo; el sabio no se confunde por esto” (2.13). La guerra, entonces, deja de ser vista únicamente como eliminación física y se sitúa en un marco metafísico donde la vida no se extingue con el cuerpo.

Esta idea conduce a una de las declaraciones más radicales del texto: “Quien piensa que mata y quien piensa que muere, ambos ignoran; el alma no mata ni muere” (2.19). Aquí el Gita rompe con la visión materialista del ser humano. El acto físico de matar no define la realidad última; lo que define el valor moral es la conciencia desde la cual se actúa. No se trata de justificar la violencia indiscriminada, sino de distinguir entre acción egoísta y acción conforme al deber universal. Krishna insiste: “Considera tu deber; no debes vacilar. Para un guerrero no hay bien más alto que una guerra justa” (2.31).

La clave está en la expresión “guerra justa”. No es una guerra motivada por ambición, odio o deseo personal, sino una acción alineada con el dharma, el orden cósmico. El problema no es la acción en sí, sino el apego al resultado. Por eso Krishna enseña el principio central del karma yoga: “Tienes derecho a la acción, pero no a sus frutos. No te motives por los resultados ni caigas en la inacción” (2.47). Este verso redefine completamente la ética. El bien no depende del éxito externo, sino de la pureza interior. Actuar correctamente, incluso en circunstancias violentas, puede ser un acto de conciencia si se hace sin egoísmo.

Desde esta perspectiva, el campo de batalla se convierte en símbolo del conflicto interior humano. Cada persona enfrenta luchas internas entre deseo y sabiduría, miedo y verdad, apego y libertad. Arjuna representa la mente confundida; Krishna, la conciencia divina que orienta. Así, la guerra externa refleja la guerra interna. El verdadero enemigo no son los otros, sino la ignorancia. Krishna afirma: “El conocimiento es el fuego que reduce a cenizas todas las acciones” (4.37). La iluminación disuelve el karma, del mismo modo que el fuego consume la leña.

Aquí aparece el tema del amor, pero no el amor sentimental ni posesivo. El Gita propone un amor desapegado, un amor que no depende de la reciprocidad ni del contacto físico. No es el amor que se expresa solo con abrazos o palabras dulces; es el amor que puede sacrificarse por la verdad. Krishna declara: “El que actúa para Mí, que me tiene como meta, libre de apego y sin odio hacia ningún ser, ese viene a Mí” (11.55). Este amor no es emoción pasajera; es orientación ontológica hacia lo absoluto.

Absoluto: aquello que existe por sí mismo, independiente de todo, eterno e incondicionado; la realidad última.

El amor ordinario suele basarse en el deseo de poseer. Se ama aquello que produce placer o seguridad. Se ama lo que se posee y se disfruta. El amor espiritual, en cambio, no busca poseer nada, ni siquiera la vida misma. Por eso el guerrero espiritual puede entregar su existencia sin temor si su acción está alineada con el dharma. En este sentido, morir por la verdad no es tragedia, sino culminación. Krishna afirma: “Quien abandona el cuerpo recordándome a Mí alcanza Mi estado; de esto no hay duda” (8.5). La muerte se transforma en tránsito consciente, no en derrota.

Este concepto redefine el sacrificio. En la visión común, sacrificar la vida es pérdida; en la visión del Gita, puede ser realización. El amor más alto no es el que retiene, sino el que libera. Por eso Krishna enseña el desapego como condición del amor verdadero: “Quien está libre de apego, de miedo y de ira, absorto en Mí, purificado por el conocimiento, muchos han llegado a Mi ser” (4.10). El desapego no significa indiferencia emocional; significa libertad interior. Es amar sin convertir al otro en objeto.

Esta forma de amor tiene implicaciones éticas profundas. Si el alma es inmortal, entonces el odio pierde sentido. Nadie puede destruir la esencia de otro. El verdadero daño es la ignorancia. Por eso Krishna describe al sabio como alguien que ve igualdad en todos: “El sabio ve con visión ecuánime a un brahmán erudito, a una vaca, a un elefante, a un perro y a quien come perros” (5.18).

La ecuanimidad es la expresión del amor universal. No depende de la apariencia externa ni de la condición social; surge del reconocimiento de la misma esencia divina en todos los seres.

La guerra del Gita, por tanto, no es apología de la violencia, sino pedagogía espiritual. Enseña que el conflicto es inevitable en la existencia manifestada. Incluso quien desea evitar toda confrontación lucha internamente contra sus propios impulsos. La verdadera cuestión no es cómo eliminar la guerra, sino cómo transformarla en camino de conciencia, camino de desapego y conciencia en que si algo se mata, solo eso es el cuerpo y el ser, no es el cuerpo.

Cuando la acción se realiza desde el ego, produce sufrimiento; cuando se realiza desde el conocimiento, conduce a la liberación.

Krishna resume esta enseñanza en uno de los versos más citados: “Entrégame todas tus acciones, con la mente centrada en el Ser, libre de deseo y egoísmo, y lucha sin agitación” (3.30). La instrucción no es “mata”, sino “actúa sin ego”. El énfasis está en la conciencia, no en la violencia. La batalla se vuelve metáfora del compromiso con la verdad, incluso cuando ese compromiso exige decisiones difíciles.

Desde esta óptica, el amor supremo no es romántico ni posesivo, sino trascendental. Es el amor por la unión con lo absoluto, por la liberación del ciclo de nacimiento y muerte. Krishna lo expresa claramente: “Quienes meditan en Mí con devoción exclusiva, yo les concedo lo que les falta y preservo lo que tienen” (9.22). La devoción no es dependencia emocional; es alineación ontológica con la realidad última.

 

Así, el mensaje del Gita desafía las categorías morales simplistas. No divide el mundo en acciones buenas o malas según su apariencia externa, sino según la conciencia que las motiva. Una acción aparentemente pacífica puede nacer del ego; una acción aparentemente violenta puede nacer del deber. La clave es la intención interior y el conocimiento de la naturaleza eterna del ser.

En última instancia, la enseñanza de Krishna invita a trascender el miedo a la muerte y el apego a los resultados. Cuando el individuo comprende que su esencia es inmortal, la angustia se disuelve. Entonces puede actuar con valentía, no por orgullo, sino por claridad. Ese estado es la verdadera libertad. Como declara el texto: “Quien abandona todos los deseos y actúa sin anhelo, sin sentido de posesión ni ego, alcanza la paz” (2.71).

La guerra del Bhagavad Gita, leída simbólicamente, es la batalla del alma por despertar. El campo de Kurukshetra es la mente humana; los ejércitos son las fuerzas internas; Krishna es la voz de la sabiduría. Vencer no significa destruir al otro, sino disolver la ignorancia. Y el amor más alto no es el que protege el cuerpo, sino el que libera el espíritu.

Desde esta visión, la aparente paradoja se resuelve: la guerra puede ser camino de paz, la renuncia puede ser plenitud, y la muerte puede ser tránsito luminoso. El amor verdadero no siempre abraza; a veces exige luchar. Pero cuando la lucha nace de la conciencia y no del odio, deja de ser violencia y se convierte en acto sagrado. Ese es el núcleo de la enseñanza: actuar, amar y vivir sin apego, con la mirada fija en la liberación.

 

La historia humana demuestra que el amor, lejos de ser siempre una fuerza luminosa, ha sido muchas veces motor de ruina. Imperios se han debilitado, coronas se han abandonado y vidas se han quitado en su nombre. El general romano Marco Antonio, cegado por su pasión por Cleopatra, descuidó su estrategia política y militar, contribuyendo al colapso de su poder y al ascenso definitivo de Octavio. Siglos después, el rey Eduardo VIII renunció al trono por amor a Wallis Simpson, sacrificando no solo una corona, sino la estabilidad simbólica de toda una monarquía. Incluso gestos aparentemente sublimes, como el mausoleo construido por Shah Jahan para su esposa —el Taj Mahal— revelan cómo el amor puede absorber recursos de un imperio entero para honrar una emoción personal.

La literatura también ha advertido sobre este amor posesivo. Otelo, creado por William Shakespeare, asesina a Desdémona convencido de que ama; y Romeo y Julieta convierten su pasión en un pacto con la muerte. En estos relatos el amor no libera: consume, exige, devora. No es trascendencia, sino posesión. No es claridad, sino fiebre.

Este tipo de amor —centrado en la complacencia emocional, en la necesidad del otro para sentirse completo— ha sido exaltado repetidamente en gran parte de la tradición cultural occidental. Se presenta como ideal supremo una emoción que, en realidad, suele estar teñida de apego, miedo a la pérdida y deseo de posesión. Se confunde intensidad con verdad, sacrificio impulsivo con virtud, dependencia con devoción. Sin embargo, desde la óptica espiritual de la tradición hindú, ese amor sería todavía una forma refinada de ignorancia, porque nace del ego y no del conocimiento del Ser.

El amor que enseña Krishna no destruye reinos ni voluntades: destruye el apego. No exige que el mundo se doblegue al deseo personal, sino que el individuo se alinee con la ley eterna. Por eso el amor supremo no se dirige primero a otro ser humano, sino a la realidad absoluta. Solo quien ama lo eterno puede amar lo temporal sin esclavizarlo. Allí donde el amor ordinario dice “te necesito”, el amor trascendental dice “te libero”.  Y no hay mayor liberación de aquel que te hace crecer, te hace desarrollar y eso es marte. El amor sin posesión te hace que te quieras mas en ese sentido, te hace sentirte mejor, saca tu mejor versión y te acerca a tu dharma.

Es actuar conforme a tu verdadera naturaleza; es el camino. Es similar a la vocación, así como muchas personas viven vidas automáticas haciendo cosas fuera de ella. El dharma sería vivir en el camino de la propia vocación, pero en términos espirituales.

Y en esa diferencia se separan dos visiones del mundo: una que ama para poseer, y otra que ama para despertar es la evolución y esa evolución a veces uno puede estar acompañado o solo.

 

 Por Enrico Diaz Bernuy


lunes, 10 de octubre de 2022

Cuarteto: Para abolir los muros.


 Versos a

Sri Krishna

(cuartetos 10)

 

  1


Abrazar en mis pensamientos el color de tu perfección.

Es retornar a las huellas que dejó.

La ambrosía de tus nombres mis ojos, atrapó.

En un vistoso nácar donde mi clamor es una petición.

 

2


Llamada la ciencia hacia el supremo.

Sueño en   encomendarme a la cadena discipular.

De un camino donde  se alza el rastro lunar.

Como son los suspiros que emana los vocablos del eterno.



3


De esta forma, ya no son engañosos los senderos.

Que de aquí se inventan los colores del conocimiento.

Son cosas que solo quedan en este firmamento.

Sistemas mundanos de que todo honor, son limitados paraderos.

 


4


Con el verso sensato y claro en sus mandatarios...

Dígnense del sol, fiel sirviente de fe como semillas.

Del único señor hasta donde descansa las estrellas.

Vínculos cultos los más luminosos en sus adentros   

 


5


Son las palabras que no siempre llegan a todos los corazones.

Como Uno es Arjuna, un alma más allá de las afluencias.

Virtud en la inteligencia poder de esencias.

Surge palmarias Obligaciones   frente a las estaciones.



6


Al final todos somos peces del mismo río.

Solo que algunos comprenden las fuentes.

Y otros se entretienen con los torrentes...  

Olvidando las formas de loto que floreció sobre aguas del altísimo.



7


Sea así estos versos Para siri Krisna mi permanencia.

Dador de nuestros dones para recordarnos a Él.

Que siempre está presente en los tronos de todo laurel.

Sea así mi pincel el pulso de los geranios,  mi influencia.



8


Bermejos violáceos y magentas calan la esperanza.

Ensartadas en el hilo de las guirnaldas acompañantes.

Al señor de lo eterno como dignas consonantes...

Que todo turbante  ceda; brille en alabanza.

 


9


Para hacernos con el tiempo;  nunca es tarde para  comienzos.

Y sientes como resuena tus nombres.

Es una abundancia de tantos pronombres.

En un camino donde se aleja los caminos de los tropiezos.

 

 


10


Se nace ciego se vive ciego, pero con el intelecto la luz llega.

Por fin eres el auriga y a tus deseos los suplas.

Con la razón de la trascendencia que no viene ni va, a esta tierra…

Pega y besa como un bajel a alta mar que solo de los cielos riega.

 


Enrico Diaz Bernuy

 

 

miércoles, 1 de junio de 2022

ISHA UPANISHAD !!!!!! (quizás lo inalcanzable para nuestra condición)

 

El Isha Upanishad, o Īśa-upaniṣad, es probablemente el más antiguo de todos los Upanishads, pues

fue compuesto posiblemente entre el siglo IV a II a. C., y en él se concentra, de una forma muy resumida, la doctrina Vedanta. Por lo mismo, este es uno de los Upanishads más importantes y estudiados, a pesar de ser también uno de los más cortos (pues solo cuenta con 18 mantras o estrofas). De hecho, debes saber que es este texto se considera un shruti, es decir un texto que fue escuchado por los rishis (grandes sabios o poetas de la antigüedad védica) directamente de los dioses.

§  

         Como ya lo mencioné anteriormente, el Isha Upanishad resume parte de la doctrina Veda, especialmente la Advaita (No Dualidad); en otras palabras, habla sobre la unidad entre los seres y el Universo (o Dios). ¿Cómo? Todos los seres vivos son uno mismo y son parte de Dios, así como Dios es parte de todos los seres del universo. Esta es la base de toda la filosofía/cosmovisión vedanta, así como la del Yoga En sí, los 18 versos de este poema, por llamarlo de alguna forma, se pueden resumir en lo siguiente:

§  No se debe codiciar la riqueza, sino el conocimiento espiritual.

§  Todos los seres son parte de Dios y Dios es parte de todos los seres. Entender esta unidad elimina el egoísmo y la causa del sufrimiento.

§  Hay obscuridad para los ignorantes, pero la obscuridad será peor para quienes buscan la verdad (y cometen un error).


A continuación, podrás encontrar una sencilla traducción al español del Isha Upanishad. Esta está basada en la traducción (al inglés) comentada de Sri Aurobindo, misma que estaba disponible en Internet Archive. La traducción incluye únicamente el Isha Upanishad, sin incluir ningún comentario, pero si quieres profundizar tu conocimiento sobre el mismo, vale mucho la pena que consultes el libro completo en el siguiente link: Isha Upanishad de Sri Aurobindo.

§  


Isha Upanishad


1. Todo esto es para el Señor, cualquiera que sea el universo individual de movimiento en el movimiento universal. Por eso renunciando deberías disfrutar; no codicies la posesión de ningún hombre.

2. Realizando obras en este mundo, uno debería desear vivir cien años. Así es en ti y no de otra manera que esto; la acción no se une a un hombre.

3. Sin sol son esos mundos y envueltos en una obscuridad ciega a la que todos ellos, a su paso, recurren a los asesinos de sus almas.

4. Uno inmóvil que es más veloz que la Mente, a Quién los Dioses no alcanzan, pues progresa siempre al frente. Eso, de pie, pasa más allá de los demás mientras corren. En Eso el Maestro de la Vida que establece las Aguas.

5. Que se mueve y que no se mueve; Eso está lejos y lo mismo está cerca; Eso está dentro de todo esto y Eso también está fuera de todo esto.

6. Pero aquel que ve en todas partes al Sí mismo en todas las existencias y todas las existencias en el Sí mismo, no se acobarda en lo sucesivo ante nada.

7. Aquel en quien es el Ser-Ser que se ha convertido en todas las existencias que son Devenir, porque tiene el conocimiento perfecto, ¿cómo se engañará, de dónde tendrá dolor el que ve la unidad en todas partes?

8. Él es el que se ha ido al extranjero: lo que es brillante, incorpóreo, sin cicatriz de imperfección, sin tendones, puro, sin perforaciones por el mal. El Vidente, el Pensador, el que se encuentra en todas partes, el Autoexistente, ha ordenado los objetos perfectamente según su naturaleza desde años sempiternos.

9. En una oscuridad ciega entran quienes siguen a la Ignorancia, pero la obscuridad es mayor para quienes se dedican al Conocimiento sin verdadera guía.

10. Otro, en verdad, se dice, es el que procede del Conocimiento, otro el que procede de la Ignorancia; esta es la tradición que hemos recibido de los sabios que revelaron Eso a nuestro entendimiento.

11. Aquel que sabe Quien como ambos en uno, el Conocimiento y la Ignorancia, por la Ignorancia cruza más allá de la muerte y por el Conocimiento disfruta de la Inmortalidad.

12. En una oscuridad ciega entran los que siguen al No Nacimiento, ellos como en una oscuridad mayor que se consagran solo al Nacimiento.

13. Otro, en verdad, se dice, es el que viene por el Nacimiento, otro el que viene por el No Nacimiento; esta es la tradición que hemos recibido de los sabios que revelaron Eso a nuestro entendimiento.

14. El que sabe que, como ambos en uno, el Nacimiento y la disolución del Nacimiento, por la disolución cruza más allá de la muerte y por el Nacimiento disfruta de la Inmortalidad.

15. El rostro de la Verdad se encuentra cubierto por una capa dorada; aquella que debes remover, o extranjero, por la ley de la Verdad, para ser vista.

 16. Oh Extranjero, Oh Único Vidente, Oh Ordenador, Oh Sol que ilumina, Oh Poder del Padre de las criaturas, reúne tus rayos, reúne tu luz; el Lustre que es tu forma más bendita de todas, que en Ti contemplo. El Purusha ahí y allá, Él soy yo.

17. El Aliento de las cosas es una Vida inmortal, pero las cenizas de este cuerpo son el fin. ¡OM! ¡Oh Voluntad, recuerda, recuerda lo que se hizo! Oh recuerda, lo que se hizo, recuerda.

18. Oh dios Agni, conociendo todas las cosas que se manifiestan, condúcenos por el buen camino hacia la felicidad; quita de nosotros la tortuosa atracción del pecado. Al más completo discurso de sumisión nos dispondríamos.

___________________


[1] El número puede variar entre 10 y 13, dependiendo de el o la investigadora que los analice.

[2] Claro, hay que entender que el Yoga deriva de la tradición Veda, por lo mismo va muy ad hoc a la No Dualidad.

 


martes, 1 de marzo de 2022

No hablar del Bhagavad Gita a los no devotos

 

Pág. 803

(No hablar del Bhagavad Gita a los no devotos)

En realidad, el propósito de El Bhagavad Gita no lo pueden entender aquellos que son sensuales. Incluso si alguien no es sensual sino que mas bien está siguiendo estrictamente las disciplinas que se estipulan en las Escrituras védicas, sino es devoto, tampoco puede entender a Krsna.

 

Pág. 805

Y yo declaro que aquel que estudia esta sagrada conversación nuestra, Me adora con su inteligencia.

 

Pág. 809

Así que estudiar El Bhagavad Gita significa entender a Krsna de hecho. Cuando una persona tiene pleno conocimiento, naturalmente se entrega a Krsna.

lunes, 27 de diciembre de 2021

Contenidos sin fluctuaciones sobre el Gita, en apéndice.

 


Frases clave:

Quien era Krsna  /Quien era Arjuna /sobre la honra / la deshonra / El elixir de la egolatría. /  Teoría sobre las modalidades de la ignorancia (las tres formas) .

el triste sendero de los intelectuales, ¿qué  es maya? La verdad concluyente/  La verdad absoluta, el falso trascendentalismo, el auténtico trascendentalismo./ Prabhupada./ Clases de yoga. / Bhaktivedanta./ Sistemas de purificación./ Enfrentar condiciones de desdicha. De qué trata el Bhagavad Gita 

 

 

#QuieneraKrsna  /#QuieneraArjuna /#sobre la honra / #la deshonra / #El elixir de la egolatría. /   #Teoríasobrelasmodalidadesdelaignorancia (las tres formas) . #eltristesenderodelosintelectuales, #queesmaya #Laverdadconcluyente/    

#Laverdadabsoluta, #elfalsotrascendentalismo,

#elauténtico trascendentalismo./ #Prabhupada./ #Clases de yoga. / Bhaktivedanta./ Sistemas de purificación./ #Enfrentar condiciones de desdicha. #De qué trata el Bhagavadgita 

 

 Por Enrico Diaz Bernuy

En algunas oportunidades cuando uno está frente a un libro voluminoso. Surge de alguna forma un distanciamiento quizás, por sentirse intimidado al no comprender con exactitud la historia, o los mensajes o las hazañas.  Lo cansado que te dejará el libro, pero probablemente ese cansancio surge por la lucha interna de uno. El esfuerzo hacia la comprensión racional o subjetiva. Y a veces, el cansancio surge antes de comenzar.

Pero si a esto le agregas el contenido teológico, cuya profundidad traspasa límites intelectuales, incluso ahondando en lo poético. Es así donde el distanciamiento del libro con el lector se acentúa.

Dando por hecho que estamos hablando de un lector estándar.  No nos estamos refiriendo a un teólogo, académico o literato.

Es por ello que en ejercicio de las virtudes teologías, y esencias del pensamiento vaisnava, va a corriente de estudio sobre el mensaje de Siri Krisna, una selección numerada página por página en modo de apéndice teológico.  Acerca del pensamiento trascendental que Bhaktivedanta Swami Prabhupada interpretó sobre cada verso que Siri Krsna ofreció a Arjua.  

El apéndice, es una parte del libro que algunas obras es indispensable que posea. Es como romper el hielo entre el lector con el libro. Y a la vez es un acercamiento a la historia. De esta forma, citar frases exactas sobre el desarrollo de conciencia y conocimiento absoluto que contiene dicho libro busca servir para un más exhaustiva comprensión hacia la obra.

Pero antes de dar inicio a la presente selección es preciso, describir algunos elementos, que rodean a la historia y cómo comienza la escena.

 Arjuna era un hombre muy sabio, puro, y tenía una sólida formación en la vida castrense. Sin embargo, llegó un momento en su vida que se sintió devastado. Y ante esta débil y humana incertidumbre debido a alguna causa material o espiritual sueles surgir airoso o herido, o simplemente fenecer.

Entonces el Bhagavad Gita trata sobre esa conversación que Siri Krsna ofrece a Arjuna  ante tal circunstancia  en  que Arjuna se sentía devastado.  A pesar que ambos ya se encontraban en el campo de batalla de Kurukshetra. Arjuna comandaba a los pandavas y Siri Krsna era su amigo y confidente.

Es preciso señalar que Arjuna era hijo de Pandu, y Pandu tenía otro hermano llamado Dhrtarastra. Eran dos hermanos pertenecientes a la dinastía Kuru, que a su vez ellos descendían del rey Bharata, un antiguo gobernante de la tierra de cuyo nombre proviene la palabra Mahabharata.

Dhrtarastra era el hermano mayor, nació ciego, y por esa condición el trono pasó al hermano menor, Pandu.

Pandú murió y dejó a sus cinco hijos, Yudhistira, Bhima, Arjuna, Nakula y Sahadeva, quedando al cuidado de Dhtarastra, quien por el momento tomó el realidad el puesto de Rey.

Así pues, los hijos Dhrtarastra, y los hijos de Pandu crecieron en la misma casa real. Unos y otros recibieron entrenamiento en las artes militares con el experto Drona, y consejo del venerado abuelo del clan, Bhisma.

Sin embargo, los hijos de Dhrtarastra sobre todo el mayor, Duryodhana, odiaban y envidiaban a los Pandavas. Y el ciego y malintencionado Dhrtarastra quería que heredasen el reino sus propios hijos, y no los hijos de Pandu. Demostrando así que su ceguera no solo era de los ojos, sino de corazón.

De modo que Duryodhana, con el consentimiento de Dhrtarastra, planeó matar a los hijos de Pandu, y solamente gracias a la cuidadosa protección  de su tío Vidura y de su primo Sri Krsna  pudieron los pandavas escapar a los muchos atentados que realizaron  contra su vida. Ante ello Sri Krsna, era la propia encarnación de Dios, pero eso pocos lo sabían y entre los pocos, pocos lo creían.

Entonces ante esta circunstancia se desatada el conflicto familiar, por el poder.

De tal manera, la propia encarnación de Dios (Sri Krsna) interviene a favor de Arjuna del cual ya eran amigos.  Donde luego, Arjuna se postra como devoto. Reconociéndolo como divinidad y obedeciendo los motivos que lo guiarían a Arjuna a que; “sí tenía que ir a la guerra”.

El Bhagavad Gita es la conversación completa entre Arjuna y Siri Krisna y expresa la esencia del conocimiento védico.  (Sentirlo y Explicarlo…) Sin embargo, es el  libro sexto del océano, épico lírico, del «Mahabharata». (el Bhagavad Gita es un fragmento del libro Mahabharata, y a su vez, es la esencia del conocimiento absoluto).

La presente edición del Bhagavad Gita cuenta con  895 páginas numeradas en tapa blanda.  Impresa en  Argentina, 1992.   Cuyo depósito ISBN  950-9439-00-2 Traducida  al español de la versión original en inglés por Virabadu dasa Adhikari (Marcos Zafarani) Discípulo iniciado de Su Divina Gracia Bhaktivedanta Swami Prabhupada.

La contratapa lleva el comentario de Shaligrma Shukla. Departamento de lingüística de la Universidad de Georgetown. Y también lleva comentario de Mohandas Gandhi.  


(Para el  2022 lo publicaré completo)

   



Artículo: La Guerra y el Amor ------------ Por Enrico Diaz Bernuy

Por Enrico Diaz Bernuy LA GUERRA Y EL AMOR   En la sensibilidad moderna occidental, la guerra suele entenderse como el símbolo máximo ...